Hay una estadística que debería cambiar cómo lees cualquier reporte de marketing desde hoy: en 2025, por primera vez en la historia, los humanos dejamos de ser mayoría en internet.
Según Cloudflare, el tráfico automatizado —bots, crawlers y agentes de IA— superó al humano a nivel global. Las personas generamos apenas el 47% de las solicitudes a páginas web. El resto es máquina. Y una parte importante de esa maquinaria no está ahí para comprarte algo ni para leer tu contenido: está ahí para manipular, raspar, falsificar y confundir.
Si diriges una empresa, un equipo o una marca, esto no es un tema de tecnología. Es un tema de criterio. Porque cómo se usan bots e IA para la desinformación ya no es una pregunta académica — es algo que está afectando tus decisiones hoy, aunque tus dashboards no te lo estén diciendo.
La mitad del tráfico de internet ya no es humano — y tus datos lo están pagando
Los números son contundentes. Datos de Cloudflare Radar indican que los bots representan ya alrededor del 57-58% de las peticiones HTTP globales. En países como Estados Unidos, los bots generan más del 70% del tráfico hacia sitios nacionales.
Peor: según Expansión, un informe de HUMAN Security muestra que el tráfico automatizado creció 8 veces más rápido que el humano en 2025, y el tráfico generado específicamente por IA aumentó 187% en el año.
¿Qué significa eso en términos concretos? Que si tu landing de un curso, producto o servicio recibe 10,000 sesiones al mes, es probable que entre 4,000 y 6,000 de esas sesiones no sean personas con intención de comprar nada. Son scrapers, crawlers de modelos de lenguaje, scripts de monitoreo y bots maliciosos husmeando tus formularios.
El problema no es solo filosófico. Si no filtras ese tráfico, tu tasa de conversión aparenta ser menor de lo que realmente es, tus tests A/B están contaminados y tus decisiones de inversión en medios se basan en una realidad que no existe. Puedes estar matando campañas rentables porque interpretas mal números que nadie ha depurado.
Aquí es donde entender el impacto de la inteligencia artificial en el trabajo se vuelve urgente: la IA no solo automatiza procesos productivos, también automatiza el caos informativo.

¿Cómo se usan bots e IA para la desinformación política y qué tiene que ver con tu negocio?
Naciones Unidas distingue entre misinformation —error sin intención— y disinformation —contenido falso difundido deliberadamente para manipular. Lo que ha cambiado con la IA generativa no es la intención, sino el costo: producir y distribuir narrativas falsas ahora es más barato que nunca.
Los gobiernos europeos tienen un nombre para esto: FIMI (Foreign Information Manipulation & Interference). Son campañas coordinadas, frecuentemente desde actores estatales o paraestatales, que no necesitan inventar noticias falsas — basta con amplificar selectivamente lo que ya existe, fuera de contexto, a través de miles de cuentas automatizadas. Según el Ministerio de Exteriores de España, la UE ha incorporado esto a su agenda de seguridad nacional.
¿Y tu empresa qué tiene que ver? Más de lo que imaginas. Los mismos mecanismos —cuentas coordinadas, amplificación automatizada, generación masiva de contenido— se usan para atacar reputaciones corporativas, manipular conversaciones sobre marcas y crear la percepción de consenso donde no lo hay. Una crisis de reputación en redes puede ser orgánica o puede ser orquestada. Sin herramientas para distinguirlas, reaccionas igual ante amenazas de naturaleza completamente distinta.
Así funciona una campaña de desinformación automatizada paso a paso
Para un director, entender el mecanismo es más útil que entender la tecnología. El proceso tiene tres fases:
Construcción de narrativa. Se elige un marco emocional simple: “ellos contra nosotros”, “el sistema falla”, “nadie te está diciendo la verdad”. Se mezclan datos reales con información falsa o sacada de contexto. Según Democracia en Red, esto no requiere inventar todo — basta con seleccionar y distorsionar.
Distribución coordinada. Se activan canales combinados: medios afines, influencers, cuentas coordinadas y bots. Los mensajes se sincronizan para saturar el entorno informativo en una ventana de tiempo corta, generando la percepción de que “todo el mundo está hablando de esto”.
Amplificación y ataque. Los bots retuitean, comentan, responden y atacan voces críticas. Empujan temas a trending. Generan efecto de manada. La IA generativa añade ahora capacidad para producir textos, imágenes y videos (deepfakes) en masa, reduciendo aún más el costo de estas operaciones, como documenta la ONU.
El resultado es astroturfing: movimientos ciudadanos espontáneos que en realidad son campañas planificadas. Y según Infobae, más del 85% de la ciudadanía europea ya percibe la desinformación como una amenaza directa a la democracia.
| Fase | Herramienta principal | Señal detectable |
|---|---|---|
| Construcción de narrativa | IA generativa | Contenido muy similar en múltiples cuentas nuevas |
| Distribución coordinada | Redes de bots | Picos de actividad sincronizados |
| Amplificación y ataque | Automatización + trolls | Ataques a voces críticas en tiempo real |
¿Qué métricas están mintiendo en tu dashboard ahora mismo?
Este es el punto donde la desinformación y el marketing empresarial convergen de forma práctica.
Según reportes de sseguras.com, los bots maliciosos ya representan alrededor del 31% del tráfico de compras online — el doble que hace dos años. Generan un aumento del 35% en transacciones maliciosas. Llenan carritos, lanzan búsquedas masivas y producen abandonos falsos que distorsionan cada etapa del embudo.
El resultado: tus KPIs describen una mezcla de humanos y máquinas, y nadie en la junta lo sabe. La gerencia ve “mucho tráfico, pocas ventas” y concluye que el problema es el producto o el equipo comercial. Cuando en realidad el problema es que la mitad de las sesiones nunca tuvieron intención de comprar nada.
Si quieres llevar este análisis a tu equipo de forma estructurada, los talleres de nuevas tendencias de marketing digital e IA son un buen punto de partida para recalibrar cómo se leen y presentan los datos internamente.
Lo que puedes hacer hoy para proteger tus datos, tu marca y tus decisiones
Aquí está el marco en tres niveles para quien no tiene tiempo de convertirse en experto en ciberseguridad pero sí necesita tomar decisiones correctas:
Nivel 1 — Limpia tus datos antes de usarlos. Configura en tu herramienta de analítica (GA4, Matomo, lo que uses) dos vistas: una raw y una clean. La vista limpia excluye crawlers conocidos, IPs de centros de datos y patrones de automatización obvios. Usa solo la vista limpia para decisiones de inversión. Cloudflare ofrece guías específicas para esto.
Nivel 2 — Protege los puntos de entrada. Formularios de registro, páginas de login, APIs y cupones son el blanco favorito de los bots maliciosos. Añade capas de protección: CAPTCHAs invisibles, límites de intentos por IP, campos honeypot y autenticación de dos factores en accesos administrativos. No necesitas ser técnico para exigirle esto a tu proveedor de plataforma.
Nivel 3 — Redefine qué es tráfico cualificado. En lugar de reportar sesiones, reporta: sesiones humanas estimadas, tiempo mínimo en página, scroll mayor al 50%, interacción real. Esto alinea mejor marketing y ventas, y hace que tus conversaciones sobre ROI estén basadas en intención, no en volumen.
Para quien quiere ir más a fondo en cómo implementar esto con su equipo directivo, la consultoría sobre innovación empresarial es el espacio donde se traduce todo esto en decisiones concretas para tu operación.
Entender cómo se usan bots e IA para la desinformación no te convierte en paranoico. Te convierte en alguien que lee el tablero correctamente mientras el resto de la sala sigue tomando decisiones con datos que nadie ha depurado.
El internet ya no es mayoritariamente humano. La pregunta no es si esto te afecta. Es cuánto le estás pagando por ignorarlo.

